¡Limpia, seca, hidratada y suave! Así es como está la piel de alguien que tiene «la piel como el culito de un bebé». Si entre adultos perseguimos esa frase, como papás, tenemos que mantener y cuidar la de nuestros bebés.
Su piel es mucho más delgada, hasta diez veces más fina que la de un adulto, lo que hace que pueda secarse con más facilidad o pase etapas de rojeces, irritaciones y/o erupciones por cambios de temperatura, sudor o incluso el uso de algunas fragancias. A lo que hay que añadirle que la piel de los bebés cambia – y mucho – en poco tiempo. Por eso en ocasiones puede aparecer dermatitis, sudamina (sarpullido por sudor) e incluso algo de acné.
Pero no debemos preocuparnos, porque cuidarla es mucho más sencillo de lo que parece y no necesitamos tener mil productos en el baño para mantener la piel de nuestro hijo sana.
La clave es la hidratación. Al nacer, los bebés, tienen una capa de grasa, llamada vérmix caseosa, que les protege. Cuando van creciendo, se va perdiendo, pero ¡que no salten las alarmas! Gracias a productos específicos, como las lociones de Ricitos de Oro, disfrutarás de la mejor experiencia de baño con tu peque, a la vez que te aseguras que su piel siempre estará cuidada.
La hora del baño es el momento perfecto para dedicarle tiempo extra a la piel de nuestro hijo. ¡Comienza el momento de oro!
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